El viernes 3 de octubre no se presentó únicamente un libro. Aquella tarde nació una idea largamente perseguida y, por fin, compartida: el Club de Lectura SANT BOI CRIM.

La excusa fue SINFONÍA CRIMINAL, una antología de relatos del Grupo Bojador. Marimén Ayuso (Picos perdidos), Jordi Isern (Belle de jour), Ana Moya (Ondas), Ángel Elgue (El truco) y María Eugenia Oliver (El detective) protagonizaron un acto que tuve el placer de presentar, intentando hablar de cada relato sin desvelar sus secretos, respetando ese pacto implícito entre autor y lector que empieza siempre en la primera página. Ángel Elgue, con El truco, se disculpó por serle imposible acudir a la cita.

El libro cuenta con el prólogo de la escritora y jueza Graziella Moreno, y con las ilustraciones —portada y relatos— de Micha Marco Bendtsen, que aportan al conjunto una identidad visual tan personal como coherente con el espíritu del noir.

Pero lo verdaderamente importante ocurrió más allá del libro. Aquella presentación sirvió para poner en marcha un club de lectura que llevaba años rondándome la cabeza, esperando el momento adecuado. Ese momento llegó cuando lectores y autores compartieron espacio, conversación y una misma pasión por la literatura criminal entendida no solo como género, sino como mirada crítica sobre la sociedad.

Algunos de los asistentes no se limitaron a escuchar y a llevarse el libro dedicado. Se comprometieron desde ese mismo día a formar parte de SANT BOI CRIM, entendiendo la lectura como un acto colectivo, un lugar de encuentro y debate, y no como una experiencia solitaria que termina al cerrar el libro.

Así nació SANT BOI CRIM: con historias, con voces diversas, con lectores implicados y con la voluntad de seguir creciendo alrededor de la literatura negra, criminal y social. El resto —los libros que vendrán y las conversaciones que aún no se han tenido— empieza aquí.

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