SINOPSIS:
Durante cientos de investigaciones en las que me he visto ver inmiscuido desde 1990, año en el que fundé mi agencia de detectives, he llegado a ver cosas que sorprenderían al más pintado. Algunas de ellas me han hecho reír y otras llorar, pero lo que no cabe duda es que la mayoría de ellas me han hecho comprender que la realidad supera la ficción en la mayoría de los casos.
En el desempeño de mi profesión me han ocurrido anécdotas que me han llevado a analizar con curiosidad a muchos de los clientes y clientas buscando el porqué de sus peticiones. De igual modo, he analizado a quienes he investigado por solicitud de estos, individuos que, en múltiples ocasiones, han tenido comportamientos verdaderamente extraños, dando pie a situaciones que he creído dignas de que ustedes las conozcan.
Los fragmentos de todas estas vivencias que han ocurrido en mis investigaciones, los detallo sin intención de revelar hechos puntuales; por lo tanto, he guardado total confidencialidad en todos y cada uno de ellos, tanto en los nombres de las personas como en la de los lugares donde han ocurrido.
Lo único que pretendo al relatarlos, es que ustedes comprendan las historias que llegamos a vivir dentro de esta profesión de detective: unas, incomprensibles; otras, inverosímiles y difíciles de creer; y algunas, bastante curiosas y hasta cómicas.
Independientemente de las historias, en nuestra profesión existen muchísimas formas de solicitarnos un servicio o de intentar detallarnos el asunto para ver si podemos hacer una investigación. Pero lo que más nos sorprende son las expresiones que algunos utilizan al plantarnos su caso; algunas de ellas realmente rocambolescas.
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